El Asunto Culta y Limpia (100 100 entrada 100)


I

Voy haciendo la ronda por un parque. Es 25 de Octubre, anoche cambiaron la ronda y ni me enteré, podría estar en la cama enroscado en el edredón, pero en vez de eso estoy haciendo una hora extra como un pringao, y encima sin mi compañero Luis. “Bueno, Fermín” – pienso – “en dos meses te jubilas y seguro que luego echas de menos esto”. En el parque todo parece normal: los niños corretean camino al colegio, los viejos ya empiezan a calentar los bancos… un momento, la alarma de la Caja Río ha saltado, ¡y soy el único agente en activo que puede llegar a tiempo! Corro como alma que lleva el diablo hasta el lugar del crimen. “Mi primera detención” – pienso – “mi primera detención en 30 años de policía, ¡incluso puede que hoy estrene la porra!”. Cuando llego compruebo que no soy el único enterado del atraco: una docena de personas ya se están asomando por las ventanas para ver que ha pasado. “Han matado a una chica” – oigo que dice una señora. “Bueno, a ver, apártense por favor” – digo mientras le quito el seguro a la pistola. Medito bien el plan: entraría solo, disparando a todo bicho que me pareciera sospechoso, les haría tragar plomo a esos giliflautas, liberaría a los rehenes y una tía buena me daría un morreo de película, me diría “eres mi héroe” nos casaríamos, (no, espera, primero me divorciaría de mi mujer y me casaría con la tía buena) y todo el mundo conocería mi historia. Sería un héroe como el Chuaseneguer, el Chuck Norris del barrio, el equipo A en una sola persona, el… “Disculpe” – mis pensamientos se interrumpen por un tío con una cámara de fotos colgando al cuello – “soy el fotógrafo del Daily Clean & Clear y me gustaría hacer una foto del atraco, si nos molestia”. “Esto, si, sírvase usted mismo” – le digo mientras despierto de mi fantasía. ¿Y donde se habrán metido los refuerzos? Llamo a mi compañero Luís: “Oye, ¿donde estáis?, coño, que estoy solo ante el peligro”. “Tranquilo, Fermín, es que nos ha pillado un atasco porque entre que es hora punta y que está la carretera en obras, no sabes cómo está esto, macho. Pero tu tranquilo que vamos pa’ llá con los JEOs”. “¿Los JEOs?” – digo extrañado – ¡ah! Dirás los GEOs, el Grupo Especial de Operaciones ¿no?, joer macho Luís, que bien, que alivio”. “No no, me refiero a los JEOs: Jugones Empedernidos del Ordenador. Es que se han juntado para una convención del Counter Strike y como van vestidos de SWAT hemos dicho, ¡bah! Los llevamos pa’llá y a ver si cuela…”. “¿Pero qué…?” – digo mientras se me hinchan las venas de la frente – “dejar de hacer el gilipollas y venid aquí echando leches.” Cuelgo y pienso: “Vale, Fermín, todo depende de ti. Tienes que entrar y empezar a disparar a…”. “Oiga, perdone” – me dice un tío bajito y con unas gafas de culo de vaso, bueno, más bien de culo-rabadilla-espalda de vaso, porque le tapaban toda la cara – “perdone, pero me gustaría entrar, ¿sabusté? es que con lo del cambio de hora, me he despistado, ¿sabusté? y no puse en hora el despertador”. “¿El despertador?” – pienso – “tú lo que tendrás sobre la mesilla de noche será el Big Ben, so cegato, venga, entra y deja de darme la vara, por Dios, esto es un cachondeo. Y encima sin refuerzos, sin apoyo, sin un negociador…”. “Perdone, ¿dice un negociador? Porque yo soy negociador” me dice un tío a mi espalda. “¿Ah, si? Pues no sabe del apuro del que me saca, tome y negocie, tome” – le digo mientras le doy y un megáfono. Y el buen hombre, se planta enfrente de la puerta y empieza a gritar: “Oigan, que les habla un negociador, que vamos a hacer esto bien ¿eh? No empecéis a matar gente hasta que no os tengan rodeados y por favor, matar preferentemente ancianos y niños, al ser posible despeñándoles por la terraza del edificio…”. “¿Pero qué hace coño?” – le digo quitándole el megáfono de las manos – “se trata de que entreguen a los rehenes, y por el amor de Dios, ¡déle al ON del megáfono para que le oigan!”. “Ah! Ok ok, bueno… ¿se me escucha ya? Bueno, pos que si sueltan a dos o tres rehenes les doy una empanada de carne cojonuda, miren, la hace mi mujer que la hace además con su pimientito, con su cebollita, con su…”. “Con su puta madre, hace también la empanada” – le vuelvo a cortar mientras me pongo rojo del cabreo que me tengo encima – ¿Pero qué dice? ¿Pero como que empanadas? Usted tiene que ofrecerle dinero o un coche para la huida o algo así, ¿qué mierda de negociador es usted?”. “Oiga, que soy un negociador muy respetable, que tengo muchos negocios ¿eh?, mire, tengo: un bar en la plaza mayor, un kiosco aquí enfrente, una pastelería donde mi mujer hace unas empanadas de carne que están… “. “Están para metérselas por donde yo le diga, las empanadillas, ¿sabe? ¡Váyase ahora mismo de aquí! ¡¡FUERA!!”. Oigo sirenas, ¡por fin! Dos coches patrulla, un furgón policial y unos cincuenta pipiolos vestidos de Rambo. Y justo en ese momento sale del banco un tío hablando por el móvil y con una sonrisa de oreja a oreja ¿será un ladrón? “¡Eh! ¡usted!” – le grito – ¿quién demonios?” le metí tal susto que se puso correr por la calle y cuando intentó saltar una valla me dio tal tortazo contra el suelo que casi me dio pena tener que esposarlo. “Vaya primo” – pensaba mientras lo arrastraba hasta el furgón- “se creería que era Chuck Norris, pero no, el verdadero Chuck Norris soy yo”.

By franchesco

II

Por no haberlo apuntado todo. Todo el mes entero preparando el trabajo y al final falla todo por no cambiar la hora. He dormido en un incómodo váter una hora menos de lo previsto y tengo la espalda hecha añicos. Se supone que los empleados deben estar al caer. Wenceslao debió haber dormido vestido de árbol para que el guardia no se diera cuenta. Ahora son las 7,20. No, las 8,20. Ahí llegan. Salgo, ‘todo el mundo al suelo’, disparo a la cámara y me subo al mostrador. O era al revés. Wenceslao sigue ahí, durmiendo. Vaya pifia. Ahora resulta que hay más gente de la debida. ¿Y de dónde saco yo ahora cinta aislante? “La suerte favorece a la mente preparada”. Les ato con un cable de ordenador. Ahí llegan los del camión. Con cajas grandes de cartón para los depósitos. El conductor no me ha visto. Entra, golpe y al suelo. No, le grito primero, pero que el otro no me vea. Vaya, hoy entran los dos. Y mientras Simeón está en la jaula. Pues me agarro a uno de los empleados. ¿Y ese portazo? Un disparo. ¿Quién ha disparado? Ahora hay mirones y todo. Señora, que no han matado a nadie, deje de inventarse cosas. Lo que faltaba. Y ese haciendo fotos. Saluda. Flashes. Mi dolor de cabeza y los flashes. Si hasta me haré famoso y firmaré libros y harán películas de mi vida. Esta si que es buena. El de la tienda de revistas dando indicaciones al segurata. Si sólo falta que de indicaciones a la policía, si es que llega, porque se asoma todo el mundo pero ni rastro de la pasma. Estamos atracando señora, vuelva luego. Y los de las obras con la picadora. Otro más. ¿Tú eres? El becario. Adelante. Si ya somos una familia. ¿Una aspirina no tendrás? Y ahora le da coba a Simeón, lo nunca visto señores. Debería de dirigir circos, se me dan mejor. Este guardia no se entera. Quizás limpiándole las gafas. Y las limpiadoras en zafarrancho de combate. Y el kioskero me cambia empanadas por rehenes. Pero que son las 9,00 de la mañana, por dios. Por fin abrieron la jaula. Ya era hora. Y la forzó el becario. El no va más. ¿Cómo? Sólo hay sacas de céntimos. Y Néstor medio muerto sangrando a borbotones por dispararse en el pie. “Nada es capaz de superar la estupidez humana”. El banco central no reparte hasta las 10,00. Y en las cajas de cartón solo hay vajillas. Pues con los quintales esos no me voy, pesarán una riñonada. El café encima. Y no soy el la mesa de cuentas-vivienda. Entre este y el becario me tienen frito. A ver si me quito esto de encima, mientras limpian esto. No, claro, las limpiadoras no, faltaría más. Jefe, ¿se encarga de estos revoltosos desde ahí arriba? Al baño, pues. A quién se le ocurre meterse en un baño con la puerta hacia afuera. Nada, atascado sin solución. La ventana. Gritaré socorro. Qué vergüenza. Sirenas, a buenas horas. No, si me rindo. Acúsenme de quedarme encerrado en el baño.

By Fr4ntxo

III

Bien, el plan es sencillo. Acompaño al Sr. R. a la cámara, él activa el mecanismo de apertura y yo lo dejo K.O. Salgo un momento y en lo que distraigo a los proseguratas se les deja K.O.s, también. Mi colaboración son cinco minutejos y me aparto, eso es, sólo cinco, no podrán acusarme de nada. Joder. El puto arbusto ya no me acordaba. Le daré unas palmaditas a ver si reacciona, cómo ronca el cabrón. ¡Hala! Ya hemos comenzado, mi plan prácticamente a la ‘perfección’ lo que pasa es que están abrumados, pobricos lo entiendo, el mecanismo es retardado y todavía tarda en abrirse. BLAM “¡Han matado a una señora!” ¡Dios! ¡Qué he hecho! Hoy no puede ser el día… Voy a ser papá. Mi churri camino del hospital y yo a punto de ir a la puta cárcel por cómplice de atraco. Y encima suena un tiro. ¿Quién cojones ha disparado? Estos gritan como posesos, les creía más profesionales… Tengo que hacer algo… activo la alarma silenciosa. Sí, eso es, que venga la poli. Mientras, veré que hacer, subiré a control y mandaré a mi compañero que ya llegó, que vaya de ronda, eso es, como si no pasase nada. Que bien se ve todo desde aquí, ahí está mi compañero, repartiendo caramelos de Caja Río. ¿No está tardando la policía en venir…? Veré si me puedo conectar con el furgón de Prosegur a ver si saben algo más que yo. ¿Cómo? ¿Que no saben donde está la pasma, que creen que se deben de haber perdido por causa de las obras…? Pero los GEOs ya deben de haberse posicionado… ¿Que tampoco, pero que van a venir unos tal JEOs? Dios, que surrealista… esto solo pasa en Culta y Limpia, desde luego… Me asomaré un poco a ver qué pasa… ¿Y ese que llega ahí? FLASH FLASH FLASH. Hala, la prensa. El de Daily Clean & Clear como si lo viera . Y mi churri a punto de alumbrar… y FLASH otro pavo, espera ese me suena… el novato, el sobrino del presi… pero ¿qué hace? Está hablando con ellos… Bien, bravo. Les está guiando por el banco. Enséñales más todavía. Dos de ellos han estado toda la noche por aquí. En fin… la repera. Mi compañero debe de andar por ahí, pobrico es como rompetechos pero en más ingenuo si cabe. Mírale, enseñando todo el mecanismo de seguridad … ¿El kioskero? ¿Qué hace ahí? ¿Y que son esas cajas? ¿Empanadas? Combate de empanadas, joder, sí, eso es… una vez las probé y me pasé el día haciéndome un divertido lavado estomacal… ¿Qué creo haber escuchado? ¿¡Empanadas por rehenes!? Y el otro parece pensárselo. El becario no sé donde anda. “CLINX, CLONC, PRIS, FFFFFFFFFFF” Eso suena como cuando se abre la cámara. ‘¡Albricias! ¡Se abrió, se abrió!’ Ese ha sido el becario. ‘AAAAAAAAARRRRRRGHHHHHHHHH’ Ja JA JA. Rompetechos le ha tirado el café a Segis, claro, habrá pensado que el kioskero traía pastas… Puff… ahora se va y me toca a mí encargarme del tinglado y ¿qué me ha dicho sobre que la caja estaba vacía? ¿Ese es Néstor? ¿¡Se ha disparado a sí mismo!?. Sirenas… Por fin… salimos… El móvil… Mi niño ha nacido, lo llamaré como el kioskero. Dios me tengo que ir. “¡Eh! ¡Usted!” ¿Quién demonios? /CATATAPLUMB/ Nota mental: no saltes vallas que no puedas saltar. En fin, a lo hecho pecho. Fundido en negro. Frío metal contra mis muñecas.

By Albertini

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Acerca de Albertini
Auxiliar de enfermería, monitor de tiempo libre, barítono, teatrero y ante todo friki. Me considero un blogger muy activo ya que escribo y

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