Runaways: Ningún sitio adonde huir


Acabó hace poco en EEUU la andadura de Brian K. Vaughan en los Runaways, una serie tebeística pensada para captar al lector no habitual del universo Marvel. 42 deliciosos números en donde se ofrece de lo mejor de la Casa de las Ideas.

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Que los padres son villanos es cosa harto conocida. Pero cuando tus padres son villanos de verdad eso ya es un problema. Alex, Nico, Chase, Karolina, Molly y Gert, son unos adolescentes cuyo único vínculo en común es una reunión anual que hacen sus padres en casa de Alex. En una de esas reuniones descubren a sus padres en ataviados con extraños atuendos realizando un sacrificio ritual. Los chicos, asustados al descubrir que sus padres son villanos, y tras un encuentro con sus poderes, deciden escapar. Esta es la premisa de Runaways.

Brian K. Vaughan y Adrian Alphona crearon Runaways bajo la estrategia de Marvel Comics de captar público que normalmente no lee comics de superhéroes. Nuestros protagonistas comenzaron su andadura en las librerías en febrero de 2003, la serie se cancelaría tras 18 números en agosto del año siguiente. El éxito de los trade-paperbacks (tomos recopilatorios en tapa blanda) que, además, tenían un formato ‘de bolsillo’, propició la reapertura de la serie. Así, en junio de 2005 Runaways volvía a las librerías, 24 números guionizó de esta nueva serie Vaughan, hasta que tomó el relevo Joss Wheddon en el número 25. Aquí en España también se editó en dos volúmenes, el primero, de doce números completa la primera serie y el primer arco de la segunda serie. Y el segundo volumen, desde donde lo dejó el primero. Servidor, pensando que no iba a volver a ver la serie por estos lares, pidió por Previews los tres Hardcovers (recopilaciones en tapa dura) que le llegaron el mes anterior al lanzamiento del segundo volumen de Runaways en español (cosas del lector españolito).

El comic desprende una frescura envidiable (cosa que caracteriza a este tipo de comics). La idea es bastante buena, el guión, entretenido, el dibujo, a pesar de los tie-ins, bastante unitario, lo que da una sensación de nivel y regularidad. El fallo que le veo, fallo que comparte con “Y, el último hombre” (obra del mismo autor), es que no tiene un rumbo claro, un objetivo a corto/medio/largo plazo, un leit motiv que motive, enganche… quiero decir, por muy buena que es la serie, a mi me lo parece, da la sensación que los protagonistas no tienen nada mejor que hacer que lamerse sus heridas y lamentarse por lo mal que les ha tratado la vida. Eso sí, lo mejor que tiene es la recuperación de personajes como Capa y Puñal, Ricochet, Phil Urich, Turbo, o Julia Poder (cómo se ha desarrollado la muchacha, si hace nada tenía 10 añitos y ahora 17…)

En definitiva, es un buen comic, recomendable sobre todo en dosis pequeñas. No toméis drogas chicos.

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