Cuando las barbas de tu vecino veas mesar…


[Toc][Toc]

–Ya voy, mis ojos ya no oyen, mis piernas están grises y mis oidos están nublados…

–¿Señora Armenia Pérez?.

–Sí, soy yo, díganme.

–Verá, ¿usted es propietaria de un ave de la familia de los Psitácides…?

–Euh… ¿qué?

–Un loro, señora

–¿Ah, se refieren a Felipico?

–Confirma usted que es propietaria de un loro.

–Sí, que sí, Felipico; le puse ese nombre por el príncipe… tan apuesto y tan buen mozo…

–¿Tiene usted por casualidad un segundo especimen?

–¿Espequé?

–Especimen señora.

–Ah no, mi marido hace tiempo que partió a mejor vida.

–Loro, nos referimos a que si tiene usted un segundo loro.

–Lora.

–¿Disculpe?

–Sí, es una hembra, por lo tanto es lora, se llama Letipia.

–¿Como la princesa?

–Sí, efectivamente, se nota que son policías, no se les escapa nada.

–El caso es que hemos venido por un aviso con respecto a sus loros.

–¡AY! ¡Madre mía! ¿Qué les ha pasado, si estaban en el balcón hace un momento metidicos en sus jaulas?

–No… usted tranquila, no ha pasado nada malo.

–El caso es que hemos recibido numerosos avisos que nos decían que su… sus loros se pasaban el día difamando a la casa real, con frases como ‘El rey no lo sabe hacer’, ‘las infantas se toman unas fantas’, y ‘cuando el Rey va a Mallorca se lo come una orca’.

–Bueno, son unos loros bastante avispados, y les pongo todo el día cintas con poemas y a Peñafiel en la tele, miren ustedes, yo creo que les causa audición.

–El caso es que creemos que puede ser un caso claro de injurias contra la corona, así que el juez del Olmo ha ordenado el secuestro de sus loros.

–¿Pero como van a hacer eso, si no tienen conocimiento?

–Bueno, señora, lo que está claro es que desde su balcón se está injuriando a la familia real… si usted colabora solo les secuestraremos y les lavaremos el cerebro para que no puedan volver ha hacerlo.

–Y si no colabora, me temo que habrá que sacrificarlos.

–Eso ni hablar…

–Arg, príncipe trabaja, trabaja, Aaarg

–¿Quién ha dicho eso?

–Pues miren así por el tono creo que ha sido Felipico

–Otra cosa, deberá cambiarle de nombre a los loros…

–¿Podemos ir a dónde están los loros?

–Sí por supuesto, están en el balcón.

–Arg, príncipe trabaja, Aaargh.

–Otra vez lo han dicho…

–Oh cielos santo, ¿pero qué están haciendo?

–Pues resulta que parece ser que están en época de celo… y bueno pues que se pasan el día así.

–Pero señora, al menos saquelos del balcón. Los príncipes no pueden aparearse en el balcón a la vista de todos.

–¿Y qué quiere que haga?

–¿No se da cuenta señora de lo que es esto?… Esto es un claro ultraje hacia los principes de Asturias.

–¿Por qué?

–¿Cómo que por qué?

–Señora, le ha puesto el nombre de los príncipes de Asturias a dos mascotas en celo.

–A parte de que digan cosas como ‘el principe trabaja’ haciendo clara referencia al acto carnal y a que el príncipe no trabaja, y evidentemente al chiste aparecido en El Jueves.

–Arg, príncipe trabaja.

–Señora, me temo que no tenemos más opción que llevarnos a los loros difamadores. Estarán bajo custodia hasta que les lavemos los cerebros. Hasta entonce, tiene suerte de que no le caiga una multa por ser cómplice de este comportamiento…

–Hasta luego.

Das Ende 

Acerca de Albertini
Auxiliar de enfermería, monitor de tiempo libre, barítono, teatrero y ante todo friki. Me considero un blogger muy activo ya que escribo y

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: